Hay lágrimas que sólo derramas porque « es el momento » o porque has bebido.

Luego te lo tragas todo para no cagarla más, porque racionalmente es lo que tienes que hacer.

Aunque te mueras por dentro por gritar y llorar como no lo has hecho nunca.

 

Y si mi vida fuera interesante de verdad, estas mierdas no me preocuparían.

心中总有那种摘不下来又说不出口的刺。

Primavera del ¿2010? 

 No sé si fue la peor primavera que recuerde ahora mismo. El primer desengaño amoroso de mi vida, en mi época de bachillerato, sólo fue un poco mejorada porque no era la única persona que lo estaba sufriendo. Dentro de lo mal que lo pasé, no estaba sola y tenía conmigo un hombro en el que apoyarme, el del señor D., que estaba en la misma situación que yo. 

 Sin embargo, ahora me doy cuenta de que él no sólo sufría tanto como yo, sino que no podía decirlo tan abiertamente. Mientras yo podía llorar libremente con él, o con cualquier amiga o amigo, él se tenía que limitar a quejarse un poco y sonreír. Si me hubiera dado cuenta de que compartíamos también dolor, hubiera podido intentar estar con él también. No sólo usarle como apoyo, sino ser el suyo también. No estuve en la forma en que pudiera haberle ayudado como él me ayudó a mí.

 Lo siento, porque en ese momento no era capaz de ver que,  a causa de los requerimientos sociales, él no podía expresarse de la misma forma que yo. Siento mucho que pueda llorar, pero « no le dejen ».

Me parece increíble, e incluso me duele, cuando hay personas que son capaces de decir algo como que « no les gustan los chicos que lloran ». El patriarcado ha hecho mucho daño. 

¿Hasta cuándo se es joven?

Ahora mismo, para mí, la juventud dura hasta los 27. 27 y medio, quizá.

Dentro de 7 años, ¿me estaré casando? Quizás se alargue ya demasiado mi « juventud », mi « adolescencia ».

Mi inmadurez.

La de mi madre acabó mucho antes, a los 22 años, con mi llegada al mundo. Todos las veces que lo he pensado me he dicho que le robé una gran parte de su vida… ¿Mi madre no debería de haber pasado al menos otros cinco años de despreocupación? Sin tener que cambiar mis pañales ni tener que preocuparse de si estaba bien alimentada, de si estaba bien tapada, de si no me caería de la cama.

Cierto, son una muestra de amor. El amor más grande que existe en el mundo. Pero ¿a cambio de qué? Le he quitado los años que considero como los de mayor vitalidad en una vida.

Yo querría que estos años me duraran para siempre. Los de mi madre también. Y las de él.

Él, con quien todas las veces estaba de mi lado cuando debatíamos los cuatro sobre el amor, y la libertad. Sobre la inutilidad de las ataduras del matrimonio. Lo de los hijos que no deberíamos de tener. Lo de los años que nos quedaban de ser « yo » a las personas que estábamos en esa mesa. De aprovechar este tiempo que nos quedaba. De qué sería de nosotros cuando nos viéramos, dentro de cinco años.

Él es feliz. Claro que es feliz. Sonríe con ella porque lo son. Son felices. Hasta que la muerte los separe.

Yo me alegro. Claro que me alegro. Sonrío porque lo hago. Son felices. Hasta que la muerte los separe.

Sólo me preguntó dónde fue aquel temor a la eternidad.

He participado en los pasos de cuando era él sólo, de cuando hablaba de lo bueno que era ser él sólo, de cuando no entendía el matrimonio, en el momento de la reconciliación, de cuando volvieron a estar juntos, de cuando la presentó como « sa copine » en el bar, de cuando dudaba, de cuando dejó de hacerlo, de cuando estábamos de pronto buscando el anillo de compromiso por las calles de Poitiers, yo sin saber qué hacía.

En todo ese tiempo, pasaron 4 meses. ¿El motivo? Que los dos tenían 27 años. Ya era tarde. Los padres de él la querían, los padres de ella lo quería. Y se acababa el tiempo. No porque fueran a buscar a otras personas, sino porque era la hora. TIenen que hacerlo ya.

Estudias en el colegio, en el instituto, acabas la universidad, te gradúas (y si quieres te sacas un master), te casas, trabajas, tienes hijos y eres feliz.

Y tienes hasta los 27. 27 y medio. Ahora, cinco días más.

Cásate a los 27. Cásate y serás feliz.

Aunque no sea la felicidad que me esperaba para él, serán felices.

Sólo eso me alegra.

Y más se alegrarán sus padres.

Desaparecido

En mi curso en Poitiers conocí a un amigo. Por algunas razones me he acordado de él, aparte de porque he estado escuchando a Manu Chao, porque es una persona que parece saber lo que hacer siempre, o casi siempre. Puede ser que sea porque últimamente me he sentido perdida en algún momento, y por eso he buscado a alguien que me dijese qué hacer. Pero he pasado un año fuera, y aparte de mi amigo de siempre, la voz que más me decía qué hacer era la de de este chico de Poitiers, que como yo, ya no está allí.

Recuerdo que, desde el principio, él me decía que en cuanto nos fuéramos, desapareceríamos de la vida del otro. Yo me negaba en aquel entonces. Insistía en que no, que seguiríamos en contacto, que teníamos facebook y todas las facilidades del mundo. Le decía que yo querría saber cosas de él. Le decía que yo quería que él siguiera de alguna manera en mi vida. Le aseguraba que, aunque él no se acordara de mí, yo lo buscaría a él. Era un tiempo en el que me daba igual -pensaba que me daba igual- no recibir lo mismo que yo ofrecía. De las cosas que él me dejó, sus historias esas tardes en las que comíamos juntos, sin importar lo que tenía cada uno, su ayuda en algunos momentos en los que no era consciente de lo que hacía, algunos consejos que no le pedí pero que me daba igual mente ( el tumbao, la buena onda para todo…) y esos momentos de sentarnos sin decir nada para mirar la ciudad. En cierto modo, sí me acuerdo de él. Quizá porque en parte, se ha llevado esas ganas que tenía de ofrecer lo que no recibo. Se podría decir que me agotó. Me dejó sin una gota de ese afecto incondicional. Se lo di con ese último y casi único abrazo del último día, el tercero y el de verdad.

Aun así, después he intentado seguir ofreciendo este afecto. Pero sin éxito. No me queda para otra amistad que se lleve mi afecto incondicional. Ni siquiera para con este chico, al que aseguré una y otra vez que seguiría buscando. Puede ser que cuando vea algo de él que me recuerde al entusiasmo de aquel entonces, recupere las ganas. Un poema de los que me hablaba, una canción de las que me enseñó, una película de las que hará…

Me pregunto si en mi búsqueda de amistades no he tropezado con una situación incluso más agotadora. En Poitiers él hablaba de amor, intenso como ese desayuno de pollo al horno que nos tomamos una vez. Aquí me pregunto si el amor no es una mentira de esos poemas, esas canciones, esas películas. Puede ser que necesitara reencontrar eso que perdí, pero, como siempre, me equivoco a la hora de afrontar esa búsqueda.

Maldigo entonces a este amigo de Poitiers. Y me maldigo por haber regresado sin afecto suficiente para valorar la vida de aquí ni el suficiente coraje para afrontar estas amistades. Y sin embargo, en el fondo, es el desaparecido porque para alguien, está desaparecido.

Y simplemente creo que desde ese día, todo se fue a la mierda. 

Intentar amar perfectamente

Neil Hilborn es estadounidense, sufre de transtorno obsesivo-compulsivo y se está haciendo conocido por un poema sobre el tema universal: el amor. El amor que para personas que tienen su mismo problema es más difícil todavía. Porque pensar, repensar y requetepensar sobre las manos llenas de gérmenes, hacer, rehacer y requetehacer la cama, apagar, volver a apagar y apagar tres veces más el televisor, y a pesar de todo no estar seguro de haberlo hecho, llega a ser doloroso. Más si las personas con las que quieres compartir tu vida no sufren esa inquietud. Cosas que parecen encantadoras y especiales al principio acaban agotando, agobiando, rompiendo el amor.

El amor es la calma de los días lluviosos y es la vida en las noches en cama. Es un mundo recorriendo su piel y un universo descubriendo sus pensamientos. Él la quiere, la adora, la ama. Quería que estuviera segura, segura de querer salir con él, segura sintiéndose en casa. Quería darle lo mejor, y por eso quería darle su mejor beso, el más perfecto. Pero ella iba a otro rítmo, e intentar vivir con más tiempo del que se tiene cansa y no funciona.

Lo que queda es el dolor de Neil y la impotencia que siente por no poder hacer nada aparte de dejarla marchar y sin embargo no ser capaz de olvidarla.

 I can’t breathe ‘cause he only kisses her once. He doesn’t care if it’s perfect.

Kindling

« Sought we the Scrivani word-work of Surthur

Long-lost in ledger all hope forgotten.

Yet fast-found for friendship fair the book-bringer

Hot comes the huntress Fela, flushed with finding

Breathless her breast her high blood rising

To ripen the red-cheek rouge-bloom if beauty. »

« That sort of thing. » Simmon said absently, his eyes still scanning the pages in front of him.

I saw Fela turn her head to look at Simmon, almost as if she wew surprised to see him sitting here.

No, it was almost as if up until that point, he’d just been occupying space around her, like a piece of furniture. But this time when she looked at him, she took all of him in. His sandy hair, the line of his jaw, the span of his shoulders beneath his shirt. This time when she looked, she actually saw him.

Let me say this. It was worth the whole awful, irritating time spent searching the Archives just to watch that moment happen. It was worth blood and the fear of death to see her fall in love with him. Just a little. Just the first faint breath of love, so light she probably didn’t notice it herself. It wasn’t dramatic, like some bolt of lightning with a crack of thunder following. It was more like when flint strikes steel and the spark fades almost too fast for you to see. But still, you know it’s there, down where you can’t see, kindling.

Kvothe

The Wise Man’s Fear

Más que la sal

-Re’lar Kvothe – dijo con seriedad -. Intento despertar tu mente dormida al sutil lenguaje que susurra el mundo. Intento seducirte para que comprendas. Intento enseñarte. – Se inclinó hacia delante, hasta que nuestras caras casi se tocaron -. Suéltame las tetas.

Maestro Elodín,

El Temor de un Hombre Sabio.

Lo « imposible »

Un amor sin concretar.

No soy para ti, lo sé, 
pero te conozco y eso me ilusiona,
me crea una posibilidad en mil. 
Estoy esperando que tu suerte,
mire a mi desgracia, 
Y se enamoré de ella. 
Anda, anda echa una mirada. 
Este corazón huele a almendras, 
es suave cómo la esponja, 
Y fuerte cómo una piedra. 
Mis labios están cansados, 
y eres tú la cura perfecta. 
Juntaré todas las piedras, 
más bellas y te construiré, 
Una casa llena de magia, 
dónde no estarás triste, 
ni nada te hará falta. 
Te amare por mañanas,
y noches .
Pero si no te gusta,
no importa , no se ama, 
cuando no se puede.
Agarra mi amor y arrástralo, 
tíralo, no es forzoso quererme. 
Pero te pido que quieras conocerme, 
tal vez no te arrepientas y te quedes, 
Para siempre.
Y reiremos cuándo creía que no serias para mi, 
y tú no querías quererme.
Quizá te guste y te quedes para siempre,
y después podamos reír, 
por el hecho de no atreverte, 
a amarme y yo, 
pensar que eras imposible para mi.

   -Juarez Benedetti  

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Evolución del nombre en la antigua China

Por Fernando García-Quismondo

 Sacado de AQUÍ

¿Cuántos nombres podía tener un hombre a lo largo de su vida en la antigua china?


La respuesta no es fija, y dependía de la edad y la categoría social del individuo, aunque había una serie de “nombres” que eran comunes a casi todas las categorías sociales.

Hoy vamos a detallar en este artículo la naturaleza de esos “nombres” que debían adoptarse a lo largo de la vida según la tradición china, aunque debemos tener en cuenta que hubo muchos aspectos que cambiaron en lo que concierne a esta materia a lo largo del siglo XX (sobre todo después del “Movimiento del Cuatro de Mayo” en la década de los años 20) y algunos de esos tipos de nombres han ido desapareciendo gradualmente en la China moderna y hoy día prácticamente no se emplean, como es el caso del “nombre de escuela” o del “nombre de cortesía”.

– « Nombre de Leche » (« 乳名 »/ru3ming2 ó “小明”/xiao3ming2)

Nada más nacer un niño se le otorga un « nombre de leche », utilizado principalmente por su familia más inmediata, y que puede ser simplemente un nombre diminutivo o cariñoso, por ejemplo: 宝宝/bao3bao3/”tesoro”, o antiguamente un nombre con connotaciones religiosas protectoras y de buen augurio, como por ejemplo “帝象”/di4xiang4/”emperador-elefante”.

Este “nombre de leche” a menudo se mantiene dentro del círculo familiar más cercano a lo largo de toda la vida, siendo el usado por los padres y hermanos, pero sólo por ellos.

– Nombre de registro (« 谱名 »/pu3ming2)

En un plazo máximo de un mes tras el nacimiento del hijo, los padres tenían que inscribir al niño en los registros genealógicos de la familia con lo que se denomina el « nombre de registro », que sería el equivalente más cercano a nuestro « nombre real » o “nombre de pila”, un nombre que será por el que se dirigirán en adelante a él y que se empleará en las situaciones formales, aunque en el pasado raramente se podía emplear el mismo fuera del círculo familiar. Sin embargo hay personajes de la historia más reciente de China, como el propio Mao, que sí han pasado a la historia con su « nombre de registro », que en su caso era “泽东”/Ze2dong1.

Es importante indicar que este « nombre de registro » suele ser fruto de grandes reflexiones, ya que es de gran importancia, y en regiones donde la adivinación era más popular en el pasado muchos padres llegaban a nombrar a sus hijos según el consejo de adivinos y quirománticos.

Como detalle adicional, hay que tener en cuenta que antiguamente en algunas familias uno de los dos caracteres del nombre de pila se repetía en todos los miembros de una generación (hermanos y parientes del mismo nivel generacional). Sin embargo, el empleo de dos caracteres en el nombre de registro ha ido cayendo en desuso en la actualidad, y hoy día es muy habitual que el 譜名/pu3ming2/ equivalente a nuestro « nombre de pila », conste de uno o dos caracteres tras el apellido.

– Nombre de escuela (« 学名 »/xue2ming2)

Cuando los niños entraban en la escuela se les asignaba un nuevo nombre, que solía ser el nombre principal durante toda la etapa de niñez y adolescencia hasta alcanzar la edad adulta. No se usa demasiado en la actualidad, y de hecho, debido a que la palabra 学名 también se emplea en el ámbito científico, a menudo se hace referencia al “nombre de escuela” como 训名/xun4ming2 aunque, como decíamos al principio, es una costumbre que ha ido desapareciendo a lo largo del siglo XX.

– Nombre de cortesía (« 字 »/zi4, o “表字”/biao3zi4)

Tradicionalmente, a partir de la edad de 20 años se consideraba que la persona entraba en una nueva etapa de su vida, en la que podía adoptar un « nombre de cortesía », con el cual se dirigirían en adelante a él todas las personas fuera del ámbito familiar ya que, según la tradición china recogida en el 礼记/li3ji4/Libro de los Ritos, cuando un hombre alcanza la edad adulta es poco respetuoso que los demás se dirijan a él por su nombre de pila, excepto los miembros de su familia.

A menudo la persona podía tener dos nombres de cortesía, por un lado el más formal « 字 »/zi4, y por otro un nombre alternativo llamado « 号 »/hao4, generalmente escogido por el nombrado y a menudo caprichoso, una especie de « seudónimo » en nuestros tiempos.

Por poner algunos ejemplos, el nombre de cortesía de Mao Zedong era “润之”/Run4zhi1, aunque es un nombre poco conocido por todo el mundo ya que, como decíamos antes, el nombre por el que todos le conocemos es su “nombre de registro” 泽东/Ze2dong1. Otro ejemplo es el caso de Confucio, cuyo nombre de cortesía era “仲尼”/zhong4ni2.

Como indicábamos, los “nombres de cortesía” formales son hoy día muy poco usados, aunque sigue siendo muy habitual encontrar una forma del « 号 »/hao4/seudónimo en la figura del 笔名/bi3ming2/”seudónimo literario” que han usado numerosos autores chinos, como por ejemplo el famoso escritor de principios del siglo XX 鲁迅/lu3xun4/Lu Xun, cuyo verdadero nombre era 周树人/Zhou1shu4ren2/Zhou Shuren.

– Nombre póstumo (« 谥号 »/shi4hao4)

A la gente más prominente (realeza, nobleza o a miembros reconocidos de la sociedad) tras su muerte se le otorgaba a menudo un nombre póstumo, una antigua tradición que data de los tiempos de la dinastía Zhou. A los emperadores además se les otorgaba también un « nombre de templo » (en chino « 庙号 »/miao4hao4) que era con el que se inscribían en las tabletas conmemorativas de los templos.

Por ejemplo, el que llegaría a ser el Emperador Shang de la dinastía Tang, tenía realmente como nombre “李重茂”/Li3chong2mao4 pero hoy todos le conocemos por su nombre de reinado “唐殤帝”/tang2shang1di4, o su nombre póstumo “殤皇帝”/shang1huang2di4

Como hemos comentado a lo largo del artículo, la China actual ha ido abandonando estas costumbres, y lo más habitual es que hoy día sólo se emplee el “nombre de leche” con los recién nacidos y el “nombre de pila” (o nombre de registro) con los adultos. Sin embargo, no queremos terminar este artículo sin hacer referencia a un par de características importantes a la hora de asignar un nombre en China: Al revés de lo que ocurre en occidente, en China no se considera correcto ponerle a un niño el nombre de otra persona de un círculo cercano en cuanto a parentesco, o el nombre de un personaje famoso.

Por otro lado (y aunque somos conscientes de que la mayoría de nuestros seguidores seguramente ya lo saben), no está de más recordar una vez más que los nombres chinos siempre se escriben con el apellido primero y el nombre de pila después. Así, si nos presentan a alguien llamado “高安洋”/gao1an1yang2/Gao Anyang, deberemos recordar que su nombre de pila es “Anyang” y su apellido es “Gao”.